La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose. Karl Kraus.



domingo, 27 de mayo de 2018

Deriva de unas pisadas




















HAS entrado en la casa deshabitada y detrás de ti llegan otras huellas de lluvia. Crees ser el único que ocupas la desolada habitación, y las pisadas, cuyo tamaño es desigual respecto a las tuyas, te inquietan. Elegí hacer el camino solo, piensas, no puede ser que me haya seguido nadie y menos quien me ha olvidado. Permaneces quieto, luego giras completamente. Las mismas marcas sobrepasan tu ubicación, trazando círculos de reconocimiento alrededor del cuerpo. Un perfume suave; un calor denso; un roce invisible; una inteligencia secreta. Estás aquí, exclamas, sin poner nombre. Entonces le preguntas cómo ha llegado a dar contigo. No invité a nadie a mi soledad, dices molesto. Ella, por respuesta, pisa con sus huellas las tuyas. En ese momento un pálpito te dice que nunca se había alejado de ti. Te acercas a cerrar la puerta. Nada te urge. Afuera, sequedad.



(Fotografía de Willy Ronis)


sábado, 26 de mayo de 2018

Deriva de espectros














TRANSPARENCIA por las calles del barrio antiguo. ¿Sirve de algo situar miradas sobre la acera, a la puerta de una tienda, en el ábside de una iglesia...retrotrayendo el pensamiento décadas? Esas reconstrucciones que habilitas para que se ponga el hombre mismo a prueba es un ejercicio silencioso. Nada de contar a nadie, salvo que otro te diga que él lo hace también. Sombras que se reivindican más nítidas, efigies inciertas, cuerpos borrosos, personajes vagos que de pronto se muestran diáfanos. El repertorio de individualidades resucita para tu contemplación. ¿Se encarnan por tu voluntad o son espectros benéficos que se te aparecen? Repoblados en sus sonrosadas carnes, activos en gestos, expresivos en sus peculiares tonos de voz, característicos en sus andares, parecen deseosos de esperarte. ¡Y tú les hablas! ¿Quién dijo que la trascendencia no existe? Mientras un solo tipo como tú luche por la supervivencia también sobreviven aquellos seres desaparecidos. Don imaginativo, hazte cuerpo y sangre para comprenderlos. Compensa ahora la cuenta que quedó abierta con ellos mientras estaban vivos.    



(Ilustración de Frédéric Pajak)


jueves, 24 de mayo de 2018

Deriva de la desgastada voz















PRUEBAS a leer en voz alta, como tanto te gustaba en otros tiempos. Pero al invocar la palabra se precipita la conciencia de tu fragilidad. Los textos no se reconocen de mano de tu voz. Los tonos son un filo de sierra gutural. Los significados se sienten traicionados por la garganta herida. ¿Serán menos auténticos? ¿Tendrán otra oportunidad de reescribirse? Mis antiguos oyentes se quedarán huérfanos, finges, como si el Tiempo no fuera ahora más opaco que nunca. Cierra la boca y lee. Pon sonido sin emitirlo. Haz que las frases gesticulen. La mente proporciona recursos. Levanta un bastión dentro de ella que proteja las palabras. Pero ¿dónde queda la oralidad añorada? En tu relato interior. En la crónica enmudecida de tu propia historia.



(Foto de Lee Jeffries)

martes, 22 de mayo de 2018

Deriva del poeta entre dos fuegos














"Cansado estoy de ti, dominio oscuro
y tempestad de llama".


Bartomeu Roselló i Pòrcel, En mi muerte (de Imitación del fuego)


EL POETA necio dice temer a la muerte, pero la busca de mentirijillas y se regodea con énfasis. La busca en la distancia porque sabe que pensar en ella de manera recurrente es cosa de vida y no hay tema que no se rinda a su sed de palabras. Teme el fin a medias porque no lo ve próximo y practica una retorcida sutileza: hablar de lo que produce espanto para fumigar con el humo de la ironía la sombra de la negra presencia. Pero hay poetas que pueden hablar con propiedad y razón de la tempestad que les va corroyendo día tras día su lacerado cuerpo; poetas con más pena que gloria, con más olvido que conocimiento, con más bondad que obra. Poetas a los que acompañan dos muertes, la segunda apostada para caer sobre ellos certeramente si la muerte primera falla en su momento. Poetas como aquel, apenas hoy sabido, a los que escoltaban dos balas, una incubada en el pecho, otra flotante en el aire, que se hubiera detenido sobre el hombre de haber fallado su trayectoria la elegida. Fácil es hablar de lo fatídico e inexorable en el juego verbal que practicamos, mezcla de retórica y nadería, desde la retaguardia de las horas monótonas y aparentes. Duro y desabrigado es, por el contrario, recurrir a mentar al dominio oscuro cuando el poeta se ve asediado y puesto cada vez más contra la pared del callejón sin salida. Es la aspereza de los hechos la que dota a las palabras de su verdad. Agria estética de la verdad. Luminosa sinfonía de las luces que se apagan. Aquel poeta doblemente herido, ¿habría sorteado la virulencia del viento de haber sobrevivido a la íntima llama que lo devoró?

  


lunes, 21 de mayo de 2018

Deriva de la fugacidad

















"...huyó lo que era firme, y solamente
lo fugitivo permanece y dura".

Francisco de Quevedo



DESPERTAR y situar ante los ojos las luces del día. No los objetos externos -inmóviles, fieles- sino la perspectiva de uno mismo desde todos los ángulos posibles que permite la insaciable mente. ¿Cuántas ruinas quedan entre las pesadillas de la noche? ¿Cuántos sujetos tratan de emerger desde dentro de ti? ¿Con qué intenciones, fuerzas, propuestas y voluntades? Huyes de lo soñado a lo tangible y viceversa; pertinaz círculo vicioso. Habitas lo fugaz y encima sonríes.



(Fotografía de Jean Marie del Moral)


domingo, 20 de mayo de 2018

El anhelado silencio de las matracas




Vivimos en un país de matracas. Y el que más ruido mete se cree el matraquero mayor. En realidad los que le dan a la matraca lo que pretenden ocultar es el silencio de los corderos. Pero, ¿para cuándo el silencio de las matracas? ¿Para cuándo dejar de escuchar el balido estéril de los borregos?



(Foto de Miguel Auza, Zacatecas, México)

sábado, 19 de mayo de 2018

Deriva de las palabras




















DÍAS en que el sarcasmo le pide dirigirse a ellas. Las espeta: ¿nacisteis para la fidelidad o para el juego sin compromiso? Las palabras entran y salen de su vida como el aire que transita su cuerpo. ¿Cuántas se quedan atrapadas en sus entrañas? Qué empeño en amarlas cuando siempre le dejan tan insatisfecho. Y sin embargo se obceca en desearlas con la pasión de un enamorado adolescente. ¿Qué convivencia quiere con ellas? El instante, el instante, clama alocado uno de sus nombres. La eternidad, la eternidad, susurra prudente y tímido su personaje más anciano. Por qué insistirá en las preguntas. Sabe de sobra que ellas tan pronto le consuelan como le traicionan. ¿Qué sabría de la vida este provecto individuo si no hubiera sentido las heridas y los placeres de las palabras?



(Foto de Jean François Jonvelle)

viernes, 18 de mayo de 2018

Deriva de Anja Franziska Plaschg




Hoy, al menos a estas horas, no tengo ganas de escribir. Y menos de derivar. Solo de escuchar. Sonidos agradables, músicas con armonía, voces tibias, diálogos tranquilos,  palabras prudentes, roces del viento. Tal vez la voz especial de Anja hablando con el diablo.







(Fotografía de Bryan Adams)

jueves, 17 de mayo de 2018

Deriva de una geografía doméstica





















QUEDAS ATRAPADO por sorpresa en una casa lejana. Ves a sus habitantes, hueles los olores, escuchas los ruidos, permaneces atento a las voces. Lo conoces todo pero no tienes nada. Sin embargo percibes con intensidad las luces y la umbría, los aromas de las estaciones, la textura de las paredes. Te ves corriendo por todos los cuartos, subiendo como un alma inquieta desde el zaguán a la azotea. La casa está tan abierta para ti como lo estuvo siempre. Los jacintos y los alhelíes te miman, y el aire que hace corriente acaricia tu cuerpo de púber. De pronto la casa se ha vaciado. Cada manifestación de vida se extingue. Estás solo y no lo aceptas. Al fondo del largo pasillo, junto a la puerta de la terraza, aparece ella. Hace gestos para que te acerques, te sonríe, da saltos para reclamar tu atención. Resistes a su llamada, te arrimas a los muros, tus pies desnudos golpean con extrañeza la tarima. Buscas los rincones. Oyes que te llama por uno de tus nombres. No soy mis nombres, has pensado con nerviosismo resistente. Cuanto más te alejas de donde está ella más te llegan sus voces. Te refugias en un espacio donde domina la oscuridad. Es reconfortante estar oculto y protegido por la oscuridad. La casa nunca había sido muda, pero tú has enmudecido del todo. Agitado y convulso por aquellas llamadas quieres ser sombra de las sombras. Razonas: es el olvido que no permite que se le cuestione. Es la memoria imaginada que rediseña una y otra vez el pasado para que no deje de reconocer su mérito. ¿Te has arriesgado a desaparecer para no quedar encerrado en un mundo que nunca puede suplir al que tuviste? Entonces decides no seguirle la corriente a ella. Para qué despertar.




(Fotografía de Mona Kuhn)


miércoles, 16 de mayo de 2018

Deriva inquisitiva




DIME, ausente, si de volver sobre tus pasos me conformarías de la misma materia. 



(Jorge Molder desdoblándose)

martes, 15 de mayo de 2018

Deriva del renacer




















OCULTO tras los rostros que se desvanecen,  renaces. Quién eres. Nunca se es el mismo tras cada disolución. Solo en parte las reminiscencias siguen actuando sobre ti. El personaje histórico -un tiempo, un espacio, un quehacer, el tejido de los vínculos- acabará siendo suplido por la honesta y llana identidad nombrada simplemente cuerpo. Y de este solo cabe esperar desgastes y a largo plazo debacle. Pero la manifestación cuerpo no es mera sustitución, es verdadera encarnación. Que ello se te revele en su cruda y auténtica realidad miserable, ¿no es a su vez grandeza?



(La mujer entre la hojarasca es obra de Erwin Blumenfeld)


domingo, 13 de mayo de 2018

Deriva de la soledad de Neptuno





















MUTAS desde tu perenne ubicación, dios, padre de las entrañas pelágicas, ¿acaso has ordenado a las aguas que cesen en su flujo caótico? En un rincón fronterizo, semiescondido por cañaverales y sauces, te impones al desorden y te exhibes a la memoria. ¿No habrá sido una concesión excesiva? ¿Han hecho mérito otras manifestaciones de la naturaleza para que te desmarques de tu designio habitual y te asientes en los territorios de las desdichas humanas? ¿U otras fuerzas, superiores a la tuya, lo cual no se nos ha dado compulsar, te han desplazado del solio oceánico? No dudo de que el cálculo no haya sido ciego por tu parte, y que la curiosidad por el hábitat terrestre te atraiga por su aliciente desconocido. Pero, en tu ausencia, ¿quién ordenará el mundo sumergido? ¿No clamarán las aguas por tu retorno, heridas y desairadas a causa del abandono a que las sometes? Elige: o su soledad o la tuya. No te quejes de que los hombres de la superficie te ignoren, ya que no te reconocen. ¿Crees que estás hecho para ser un ermitaño de la tierra seca? Perecerás en una orfandad que no te mereces. Pues los hombres son ingratos.




sábado, 12 de mayo de 2018

Deriva del contorsionista





















ADORMECIMIENTO que trae el impetuoso rumor de los días. Superposición de imágenes sobre cristales rotos. Falsos reconocimientos, angustiosas llamadas de los sentimientos arruinados, estéril reclamación de amores imaginarios, antiguos compromisos devenidos adversos. Onerosas contorsiones que tratan de evitar una mala caída. La vida ordinaria late sin carácter. ¿Que no tienes vigor ni talante para cambiar el rumbo de tu deriva? Ruega que la línea de flotación de las horas no te arroje contra el filo inclemente de la desventura. 



(Philip Trager photo)


jueves, 10 de mayo de 2018

Deriva de las presencias






















UN TEMBLOR te invade de golpe al encontrar a la vuelta de la esquina una ausencia rehabilitada. Las ausencias duermen dentro de nosotros. Sin saber por qué se las rescata de su sueño, del nuestro, y nos cogen de la mano. ¿A dónde nos llevan? ¿Al instante que fue o a la situación que quedó pendiente? Antiguas presencias que no han perdido su imagen, ni su vigor, ni su sensorialidad. ¿Qué tememos realmente? Acaso que ellas no hayan cambiado su tez y nosotros sí. O que dispongan aún de una energía que permite que se conserven enteras. O que sus sentidos sigan receptivos y a la vez entregados, mientras nosotros nos hundimos en la carencia. Acepta ese temblor. Sea cual sea la vuelta que se te depare. Entrégate a su sacudida. Por un instante vibra y no lamentes. Sigues siendo el mismo que una vez -cuando estaban tan próximas ellas- te diste a conocer. Aquellas presencias reveladas tienen memoria. No solo pueden condescender contigo como en los mejores tiempos. También pueden saldar la deuda que no osaron compensar en su momento. Tiembla si quieres, la sorpresa es instintiva. Pero no niegues.



(Eric Kellerman fotografía)


miércoles, 9 de mayo de 2018

Deriva del viaje





"¡Qué gran volumen de aventuras puede captar en tan breve espacio de vida el que se interesa en todas las cosas, y con los ojos bien abiertos a lo que tiempo y azar siempre le ofrecen, no desperdicia en su viaje nada de lo que sus manos pueden asir honradamente!"

Laurence Sterne, Viaje sentimental.


SONRÍES ladinamente cuando oyes hablar de viajes exteriores, las más de las veces experiencias agitadas e incompletas que acaban causando estrés, si no sensación de monotonía. Las ciudades están repletas de visitantes que apenas visitan nada, hojarasca de otoño que cubre los suelos del conocimiento. Te resistes a sumarte al número, a formar parte de una acumulación de cifra que es llevada y traída sin tiempo de parada. Porque la visita, si quieres que te enriquezca, debe de proporcionar parada. Detenerse es disponer del tiempo conforme a ti te parece que debe ser dispuesto. ¿Será por ello que eres desde siempre el modelo secreto de viajero solitario, que precisa retener el tiempo de una ciudad? La ciudad que ves también puede ser la que percibes imaginariamente. Nunca podrás absorber lo suficiente su carácter ni empaparte de su pasado, pero podrás ensoñarla. Viajar es efectuar aproximaciones. Las distancias las marcas tú. Pero ¿es que tendrías que desplazarte a alguna parte para sentir que tanteas la vida y que quieres sujetarla de la manera más sosegada? ¿No es tu mente un territorio y a la vez un vehículo que se activan para disponer de nuevos espacios y asentarse en ellos? ¿Acaso no viajas cuando contemplas en la oscuridad de la atalaya cuanto has ido dejando atrás? Sonríes cual Mefistófeles, jugando la timba de cada jornada. ¿Pensando en la vuelta cuando aún te falta completar la ida?




(Photo: Jack Birns)

martes, 8 de mayo de 2018

Deriva del hombre dentro del hombre




















ERA ETERNO pero no lo suficiente para que hubieras sabido más de él. ¿O no supiste aprovechar su tiempo de paso? Ahora sí, ahora que no hay remedio se te ocurren infinidad de preguntas que en su eternidad provisional no le hiciste jamás. La ausencia del hombre interroga al hombre. Cuán ausentes somos mientras estamos presentes. ¿Quién sabe de nosotros? ¿Cuánto conocemos del otro? Le hablas al hombre anterior a ti que aún habita dentro de ti. Si hubiera sabido más de tu vida, dice el hilo enojado y algo cínico del hombre pendiente que llevas dentro. Le preguntas y el ansia inútil de querer saber te acuchilla la intención. ¿Qué te responde desde la lejanía? El hombre te ocupa y alarga el pulso entre dos hombres. ¿Hasta aquí te persigue su inmortalidad



(Partida del tren por SamBell)


domingo, 6 de mayo de 2018

Deriva de Narciso















SE TE OFRECE en una concha nacarina o en un cuenco de barro o en el envés de una mano. No, no la satisfacción de la sed, sino la sed misma. Cuántas veces has rogado desde la infancia dame de beber. ¿No estabas pidiendo acaso padecer más deseo? No hay trago que te sacie. No hay manantial que agotes. No hay fluido que te compense. Allí vas, te agachas sobre la patena calcárea por donde fluye la corriente, te contemplas, reclamas más de ti mismo. Como mucho piensas: qué buena está. Pero no hay gusto pleno en tu boca ni mirada feliz suficiente en tus pupilas ni memoria que te haya dado paz. Miras la disolución del hombre en el perfil inestable del hontanar. Cuanto más te observas más te extravías en la noción de ti mismo. Dilema contradictorio que te espanta: si abandonas tu propio reflejo, ¿quién aparecerá?



(Una disolución de Andy Denzler)

sábado, 5 de mayo de 2018

Deriva de los pies




"- Con estos pies he caminado mucho -aseguró el hombre, ya empeñado en abrir los cordones para facilitar el calzado-. Más de lo que nadie imagina. Con ellos he estado en muchos lugares, algunos que pueden resultar increíbles, otros de los que ni me acuerdo...Mis pies son todo para mí. Por eso los cuido, no todo lo que debería..., lo que puedo. ¿Qué me haría sin mis pies? No podría volver, no podría volver -repitió el hombre, y terminó de calzarse.

- ¿Volver adónde? - se atrevió el Conde".

Leonardo Padura, La transparencia del tiempo.



SALTAS en un ejercicio acrobático de la memoria. Saltas una y otra vez, das volatines, haces el pino, te retuerces sobre tu columna de recuerdos medulares. Vas y vienes sobre pasos que diste y sobre los que imaginas que otros avanzaron antes de que nacieras. Tan pronto te precipitas sobre generaciones pretéritas, como te dejas caer de pie sobre la tuya propia, esta misma que pensaste que nunca sería historia. Cuántos giros, la de veces que a punto estuviste de quebrar, incluso de romperte el eje, tienes en tu haber. ¿Fueron riesgos inútiles? ¿Sirvieron para algo tantas volteretas audaces, que no fuera sino para medirte a ti mismo? ¿Cuántos aplaudieron el espectáculo con agrado? Era mucho más medible aquella energía, lejana y sencilla, del caminar de tu infancia. Entonces la palanca de tus pies se ponía en acción y palpabas la materia en la verdad de su sustancia. Te sorprende todavía la ágil ceremonia de tu estilizada figura esquivando lúdica los días. Después cuántas veces hiciste que los pies no te condujeran a ninguna parte. Que anduviesen en círculos viciosos. Que pretendieran escalar laderas de difícil acceso. Que echaran carreras que no llegaron a meta alguna. No. Ellos ya no pueden volver sobre sus pasos. ¿Acaso tus pies solo fueron hechos para soñar, saltimbanqui?





(Pies musicales por Ángela Burón)

jueves, 3 de mayo de 2018

Deriva de Elia y el diablo



ELIA se presentó a su manera. Yo te conozco, dijo. No sé tu nombre, pero una vez te soñé cercano. No tengo nombre, le dije, aunque unos me invocan y otros me repudian. Entonces, ¿no debo llamarte de ninguna manera?, insistió. Te conviene no conocerme. Quien lo hace pierde su pasado, le dije pausadamente. No creo que nadie se quede sin pasado, pero por si acaso no me hables de ti, dijo la mujer. ¿Me prefieres dentro de aquel sueño que una vez te desasosegó?, pregunté. Entonces ella recostó su cabeza en la butaca del vagón, cerró los ojos, soñó. No quiero saber tu impronunciable nombre, dijo en sueños, pero no te alejes. 



(Foto de Tony Catany)


miércoles, 2 de mayo de 2018

Deriva del orto que no llega





















DESCRIPCIÓN de un amanecer lento. Te apoyas sobre la barandilla oxidada, el agua escalando el farallón. Te salpicas de su baba furiosa. Un solo olor, una misma corriente, una exquisita soledad. Estremecido ante el ruido ensordecedor, universal y épico, de la masa turbulenta, aturdido por tu inquietante y endeble condición, deseas que el instante permanezca. Sin mácula, incorporal, desposeído. ¿Cuántos milenios tendrá esta convulsa belleza de las tinieblas que me engulle?, piensas con ingenuidad. Rumor de galopada, estremécete ante el paso de los jinetes negros. El orto agazapado, tú inerte, arañando con las garras de la confusión los contrastes. La luz, la oscuridad; la serenidad, la agitación; la apariencia, la hondura; lo denso, lo leve; el tránsito, la muerte. El vacío, la sustancia. Tanta desmesura te hace crecer -¿no te tenías por disminuido ante el abismo?- entre los objetos invisibles, a los que pones nombres. O tal vez los invocas. Pero lo invisible ¿tiene forma, voz, rostro? El llanto de cuanto pereció antes que tú exclama  con angustia para que comprendas. Envuelto en la humedad intuyes el océano, amas su invariable aspereza. No llega el día, el deseo te agota. Pero ¿qué amanecer esperas? ¿Qué clima, qué claridad, que dulzura que rehagan y moldeen tus carnes angostas y ajadas? Inhóspito aislamiento al que te aferras inútilmente. Nada de lo perdido te será devuelto.


(Foto de Eddy Van Gestel) 

martes, 1 de mayo de 2018

Deriva del nutrido



"El que piensa que deja un arte por escrito y, de la misma manera, el que lo recibe como algo claro y firme por el hecho de estar en letras rebosa gran ingenuidad y, en realidad, desconoce la profecía de Ammón al creer que las palabras escritas son algo más, para el que las sabe, que un recordatorio de aquellas cosas sobre las que versa la escritura".

Platón, Fedro.


SIGUE haciendo lo mismo que hacía en sus años de aprendizaje elemental. ¿Deletrear, garabatear, practicar caligrafía, ejercitar redacción, pulsar el primer teclado de una máquina? Soñar, simplemente. ¿Que hay ahora un pequeño público de amigos, muy escaso y sufridor, que atiende benévolamente a sus escritos? ¿Que esa gente viva se codea, y acaso no lo sabe, con los muertos que escribieron y ahora él lee? Eso parece. Pero ese entorno de gente amable, y esos espíritus de ultratumba que le arrastran, ¿no serán una prolongación de sí mismo por otras sendas? O bien: ¿no se estará nutriendo de cada escribiente y dicente que arriesga su opinión? Qué paciencia, piensas, tienen los demás para interesarse por tus ensoñaciones. Dadme, dadme, dadme, suplicas tú a la materia nutricia. Pides a unos y coges de otros aunque no se quejen en sus pupitres ni levanten la voz desde sus letras sepultadas. Necesitas tanto mirarte en ellos para compensar tus oquedades, por las que transita el viento. Quieres probarte en los otros -sus letras, sus aventuras, sus sueños, sus desvaríos-  para comprobar si la sustancia que a ellos les alimenta es análoga a la tuya. Harás bien en evitar la autocomplacencia estéril. Al fin y al cabo embarcado te hallas, como todos los demás, hacia el mismo destino.



(Imagen adjunta: Barthel Beham, grabador alemán, 1502-1540, representando a Czinmon)


domingo, 29 de abril de 2018

Deriva de la búsqueda




OBSESIÓN por la búsqueda. Quisieras que fuera como antes, como siempre. Buscar, ese verbo ilimitado, sin duda una metáfora. Multiplicas su conjugación. Te reproduces con ella. Buscar es deslizarse, colarse por rendijas, asomarse un peldaño al paisaje. Animal te ves, olfateando ámbitos que desconoces, ya contrarreloj. ¿Se trata, una vez más, de aquella lejana búsqueda a ciegas? La busca como fuerza. Identidad del hombre mutante. Pero la búsqueda es algo inasible. ¿Pretendes que te sostenga solo porque en ella te miras? Te ves y no te ves donde empezaste.


(La fotografía del hombre que mira es de Jacob Aue Sobol)


sábado, 28 de abril de 2018

Deriva de lo inconcluso















"¿Los sueños buscan el mayor peligro?"

Jorge Guillén, Cántico.


CONSTRUCTOR de caminos paralelos te crees. ¿Uno, el que tienes, te parece de poco recorrido? ¿Acaso pretendes caminar por dos direcciones que se bifurcan? ¿O temes el horizonte que se te brinda abierto pero que convergerá en lo finito? No se sueña para la vida cotidiana, sino contra sus límites. Absurdo, absurdo, grita el arquitecto de engañosos edificios cuya arenosa cimentación pretende sostener. Pero mientras sueño, edifico, dices. Si bien, ¿te das cuenta que no calculas las medidas correctas y acabas dejando las obras a medias? Te arriesgas a un alzado perpetuamente indefinido, una de esas estructuras que prometían tanto y a la que se acaba llamando la casa inconclusa



(Vela, desvela Evgeniy Shaman)


jueves, 26 de abril de 2018

Deriva de la senectud














OLVIDADAS las canciones, borradas las confidencias de los descubrimientos, apagado el griterío desenfrenado de los juegos, desgastados los mimos, ignoradas del todo las caricias, los ojos se nos fueron achicando, las palabras que nos impulsaban otrora se adentraron confusas en territorios que no sabíamos reconocer, los músculos rezagaron nuestros saltos hasta lo inimaginable, mientras los monstruos maquinaban contra nosotros y el suelo se agrietaba en su fragilidad, y solo entonces, en un ejercicio último de salvación, supiste reconocer en la succión de aquellos dedos cómplices los antiguos sabores de la frutalidad generosa, guardados incólumes en un rincón del sueño, redivivos en un espacio secreto de tu reservada habitabilidad, silvestres y ácidos como el primer día que se te ofrecieron.   



(Eric Kellerman, foto)


martes, 24 de abril de 2018

Deriva de la indolencia





















"Ahora veo bermejos, verdes, azules, blancos y amarillos vergeles, sotos, llanuras, colinas y valles, y la voz de los pájaros suena y tintinea con dulce acuerdo mañana y tarde. Esto me induce a colorear mi canto con tal flor cuyo fruto sea amor, cuyo grano sea gozo y cuyo olor sea salvaguarda de la tristeza".

Arnaut Daniel, Er vei vermeills, vertz, blaus, blancs, gruocs.


¿POETA provenzal tú? Cierra los ojos bajo los olmos robustos. Que tus manos tallen sus raíces. Escucha su sinfonía de hojas aleteando calma. Si ha de haber un cómplice, que sea el mochuelo. No te proveas de ideas, solo de sensaciones. No estés en guardia por voces humanas, han olvidado el silencio. No atiendas recado alguno, aquí no hay más disciplina que la de la arboleda. No atices fuegos dentro de tus vísceras, devorarán tu paisaje. No te urjas con el tránsito de tus días, su dueño es el viento. No te angusties con redenciones, sino sálvate en cada instante. No ansíes crecer ni temas disminuir, el suelo te sostendrá. ¿Propuestas de un viejo hacedor de trovas que llevas dentro de ti? De aquel aprendes. De ti huyes. ¿Buscas, como el cantor alegre, suscitar atracción o tan solo te recreas en tantear tus límites? Date entonces a la sutileza del abandono. Humilde vasallaje a los reinos que te deslumbran.




(El poeta Hendrik van Veldeke en una miniatura del Codex Manesse o Gran manuscrito de la canción de Heidelberg)


lunes, 23 de abril de 2018

Deriva de la fotografía aparecida














HALLAZGO de una foto entre las páginas de un libro. La tuya. Suelo encontrar a veces hojas secas. Esa salvación o cautividad que uno suele acometer con las hojas aún lozanas de los árboles. Pero esta otra imagen, sin huella del paso del tiempo, donde aún no se aprecian nervaduras ni ajamientos, afila mi memoria. La corta, la hiere. Una foto extraviada, acaso guardada con disimulo, preservada de la finitud de nuestros cuerpos, tiene siempre algo de trampa. Desde el momento en que quedaste registrada en ella hasta la fecha se ha producido una traición. Hay un traidor, no yo, no tú, sino el Tiempo. También el paisaje fue sujeto a infidelidad, pero sobre todo lo fueron nuestros pasos. Tu caminar de madrugada entre la nieve, la agitación disimulada de tu voz, los mensajes que nos redimían del periclitar cotidiano. El intercambio de las sensaciones y de los deseos. Lo efímero es lo que permanece. Lo que conmovió nuestras horas nunca cicatrizará del todo. Loca carrera, se supone inútil, por la mirada de lo irrecuperable. Una fotografía traspuesta, una hoja lacia, un escrito lejano, los golpes ocasionales de la memoria, ¿claudicarán ante la zozobra del hombre? 




(Fotografía de Eric Le Sourd)

sábado, 21 de abril de 2018

Deriva de la carcajada




















COMPRUEBAS que los mundos en que has vivido  -te dan ganas de decir en que has soñado- se han ido poco a poco emborronando. Como un dibujo a carboncillo para el que te ha faltado el fijador todo se difumina. ¿Cuántos bocetos terminaste y cuántos quedaron en apuntes pasajeros? En bastantes casos ni siquiera triunfa la imagen vívida del recuerdo. Como mucho permanecen ciertas huellas del significado de lo que recuerdas. Pero también ellas se van diluyendo. Una simple carrera ya no es un galope. Un paisaje callejero ya no es un lugar habitado cómodamente. Un corro de amigos cómplices queda en una mirada al entorno y el latigazo del escalofrío porque no está nadie. Una idea o un proyecto mantenido con ilusión devino en una negación total, como si no hubiera existido jamás. ¿Qué decir de gratos coloquios interminables, de situaciones de seducción que nos nublaban, de las algarabías entusiastas que rompían las barreras entre lo aspirado y lo factible? Compruebas tus defensas mermadas y te consuelas. Aún tengo este reducto, resistente y llegado el caso fiero. Pero la carcajada, que piensa por ti, pone tus pies en el suelo. También llega en tu auxilio. La carcajada habla, discurre, se entrega. Ríe mientras sepas, dice. (Aunque realmente piensa: ríe mientras puedas)

 

(Corre que te corre, pequeño, por Willy Ronis)


jueves, 19 de abril de 2018

Deriva de la simetría











PON que la luz solo llega desde un lado. ¿Qué ves de ti mismo?  Una parte del rostro, al iluminarse, te hace creer que eres tú. Otra zona en penumbra te invita a adivinar. Tus dos lados dialogan desde mundos diferentes. ¿Y si recibo la luz desde ambos perfiles?, te preguntas. No te verás mejor. Habrás perdido tu sombra, que habla tanto o más de ti que la falsa claridad. Además, ¿no sabes que la luz total es cegadora y te conduciría a las tinieblas?



(Karin Székessy, foto)



miércoles, 18 de abril de 2018

Deriva del día siguiente















ES INCIERTO cuanto se tiene por delante. Incierto el mismo adverbio, jactándose de una ubicación aún no pisada. No por hacer planes el suelo es más firme, ni por echar cuentas más seguro, ni por pulsar el silencio del cuerpo está más garantizado. No hay un lugar para el día siguiente hasta que amanece. Solo la presunción y la costumbre, esos viejos mercachifles que por la noche se emborrachan dentro de nosotros y nos arrastran a la partida de trileros cotidiana, nos hacen creer que despertaremos. En la alborada un gallo, si es que aún queda alguno, cantará por nosotros. Y aun y todo habrá quien lo niegue.



(El fotógrafo Boris Smelov recorriendo las calles)


lunes, 16 de abril de 2018

Deriva del contemplativo



"Miro la espuma, su delicadeza
que es tan distinta a la de la ceniza".

Claudio Rodríguez, de Alianza y condena.


ASÍ ES, piensas, tu vida. Una contemplación. Allá, en lo más alto de la galería, la oscuridad a veces te devuelve destellos. ¿Las estrellas? ¿El guiño plateado de las olas? ¿Las esquirlas de luz golpeando los acantilados? No naciste para habitar las tinieblas, ni ellas se te dan a elegir. Los bramidos de los monstruos, seductoras sirenas o temibles lestrígones, no te asustan. Es el callado movimiento de los seres invisibles revestidos de hombre, ocupando territorios de tu inconsciencia, lo que te produce espanto. Pero no es su imagen lo que más rechazas, sino sus contradicciones. La oscilación entre su engañosa y aparente bondad y la perversa oferta de que las cosas no pueden ser sino como dictan que sean. ¿De verdad crees que la lámpara que ilumina el océano también te da luz a ti? Este espacio que crees te corresponde, por mucho que el fanal gire indicando tu posición, no se amplía ni es más tuyo por ello. Cava un sótano dentro de tu casa cuerpo y resiste en él. Atesora tus pequeños goces. Escarba y busca cuando la escasez te acucie. Pues sabes que bajo el roquedal la espuma es tuya.



(Willy Ronis, fotografía)


domingo, 15 de abril de 2018

Ce ne sont pas des seins o Willy Ronis censurado





El fariseísmo tradicional y la posverdad han engendrado un hijo también hipócrita en nuestro tiempo. La censura mediática de los señores y vigilantes de las redes sociales. En esta ocasión Facebook -sí la misma Facebook que ha dejado escapar los datos de 50 millones de usuarios, como se ha informado recientemente- se marca uno de esos paseillos de moralina que no se sabe si es producto de la ignorancia -¿Facebook ignorante y analfabeta?- o de una política de distracción.

La fotografía aquí presente de Willy Ronis (París, 1910-París, 2009), perteneciente al Museo Jeu de Paume de París,  ha sido cedida junto con otra parte de la colección al Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo Español de Valladolid para una exposición temporal. El viernes 13 se inauguró la exposición y le faltó tiempo a la empresa de Silicon Valley para imponer en sus medios la censura  de la fotografía, bloqueando temporalmente la página facebook del museo. ¿Cuestión de programación, de algoritmos o de simple puritanismo? Supongo que política, siempre política de provecho propio para aparentar y despistar. Hay que aparentar que se protege a los usuarios de los "peligros" del mundo y del demonio, aunque luego se desproteja a millones de la intimidad de sus datos personales.

Si no distingue el poderoso señor Zuckerberg el tocino de la velocidad, y se confunde tanto en el mundo de las expresiones artísticas o simplemente naturales, habría que decirle que al igual que existió el fotógrafo francés Willy Ronis que captaba espléndidamente más allá de la vida cotidiana, también hubo un pintor apellidado Magritte que pintaba una pipa y ponía: esto no es una pipa. Y entonces a los que ven febrilmente lo que les interesa de la realidad se les podría recomendar una cita análoga: ce ne sont pas des seins. Ah, mais non, monsieur, sí son unos hermosos pechos de mujer y ni usted ni nadie podrá impedirlo, por mucho que lo niegue y lo censure, una vez que Willy Ronis los captó.




viernes, 13 de abril de 2018

Deriva del desván















¿DE QUÉ te sirven los viejos mapas? ¿Qué utilidad tienen las polvorientas cartas marinas que acumulas en el desván? ¿Crees que esa colección desordenada de cuadernos de bitácora te puede aportar algo a estas alturas? Gran parte de la navegación ha concluido para ti. Puedes reconstruir a tu modo las aventuras vividas con ayuda de todo ese material y recrearte entre los datos imprecisos que conserva tu mente. En tu torreón del abandono restaurarás vivencias que apenas hallarían hoy su representación. Situarás litorales que ahora no reconocerías. Ubicarás ciudades que ya están lejos de ser amables. Ten sumo cuidado al abrir la puerta de las figuras y de los cuerpos y de las voces. Los rostros deslumbrantes que te sonrieron te esquivan. Los torsos cálidos que se pegaron a tu piel perdieron su sólida consistencia. Los dedos que trenzaron labores, y también caricias, con tus dedos están desfigurados. La dulzura cómplice de aquellas pronunciaciones que empatizaban con tus palabras hace tiempo que emprendieron la fuga. ¿Y hurgas todavía en los recuerdos para recomponer una vida periclitada? La memoria no es un material para la construcción, sino para retardar el derrumbe inevitable. Sube, sube si quieres hasta el cuarto trastero a buscar lo que ya no encontrarás. Pero antes detente y reposa junto al mirador náufrago. El pasado agota. Y el océano permanece.


(Mapa en evolución cartográfica de Ave Pildas)


jueves, 12 de abril de 2018

Deriva del aislamiento
















LA OSCURIDAD esconde voces y dispersa sonidos. Es la hora en que la tierra no se ve. Lo que se siente tampoco es tierra. Rugido de la piedra herida en la base del acantilado. La linterna del faro y su baile nocturno. La borrasca compone una sonata para el hombre en su aislamiento. En la casa cerrada se concentra el último vaho de los poseídos. Qué tormenta prefieres, se interroga el atormentado. Todo cuanto tiene nombre lo pierde en ese momento. Categorías, registros, datos, procesos, herramientas. Se desproveen de identidad ante la galerna. El hombre sube al mirador y contempla las bofetadas de lluvia sobre la vidriera. Está turbado. La edad no garantiza seguridad; proporciona mayor temor.  Lo conocido sigue siendo lo desconocido, medita. No ve sino el sudor del mar. Vigía de las tinieblas, intuye el océano pero no podría describirlo. La banda de luz rota cadenciosa sobre su cabeza; converge cómplice con la línea invisible del horizonte. Al otro lado, ¿qué hay? Qué esperas.



(Kazimir Malévich pintó el cuadrado)


lunes, 9 de abril de 2018

Deriva de la marea













DESPLAZAMIENTO pausado de un tarde de estío. Las cuatro paredes se impregnan de la humedad salina. Las cuatro paredes tienen ventanas de colores. Azul, amarillo, verde, sil. Esta última es puerta, y en el dintel, por el exterior, hay una escritura: nadie entre aquí que no sepa...La frase está inconclusa, a propósito; no sabes por qué. Todos los vanos están abiertos de par en par, pues los postigos solo se cierran en invierno o a la llegada de las galernas. Tu cuerpo se somete a la agitación de las corrientes, que se cruzan en un recorrido axial sobre tu carne. Te resecan la piel, te taladran las vísceras, te acuchillan la garganta. El oleaje, cuyo runrún es cada vez más perceptible, te adormece. De pronto, la intensidad de la pleamar y tu sobresalto. En el espacio de penumbra de la torre el piso de madera cruje con suavidad. No te esfuerzas en mirar, no te mueves, no haces girar tu torso resbaladizo. Presientes una presencia muy queda. Pero no la sitúas por un olor, ni la distingues por una voz, ni la reconoces por ningún tacto. No la materializas con una imagen corpórea. Si alguien habita en la reservada umbría de la estancia no quiere mostrarse. O aguarda a su tiempo. Tal vez le basta saberse intuido, como la marea. El aire denso suele construir extrañas figuras para sorprender a los que entran en la torre sin saber a qué. Qué no sabes. A quién esperas.   




(El fotógrafo Ave Pildas agita la pleamar)


domingo, 8 de abril de 2018

Deriva de las estatuas al paso de von Aschenbach





















DE LAS ESTATUAS no te atrae su exuberancia triunfante ni tampoco sus formas vestales ni siquiera sus rasgos helenos, ya vistos tantas veces. Ni ellas mismas, te parece, creen ya en lo que representaron una vez. Te fascina la naturalidad del aire viviente que exhibe su decadencia. Hieráticas o agitadas en sus escorzos manieristas, marmóreas o graníticas, simbolistas o adustas representaciones lineales, es su despacioso deterioro lo que les confiere un aliento próximo a los humanos. Y cuando encuentras efigies cuya pátina las hace más sabias, descolgadas ya de sus pedestales originales, sientes que intercambian contigo un diálogo íntimo. ¿Has oído cómo te hablan las de estos parterres? Me dijeron que era una diosa, te dice una que domina el paisaje y que, aun algo ajada, rezuma perennidad ; yo cabalgaba como un condotiero, dice otra que mira a las fuentes y que mantiene su aire imperial; jamás salí de mi condición de esclavo derrotado, dice la de más allá postrada en una eterna caída. En los jardines, mejor que en los museos, las estatuas se aproximan a la condición del hombre. Las protegidas y cerradas galerías, por el contrario, convierten a las imágenes en presas de la no vida, por mucho que los técnicos traten sus materiales y repongan sus desperfectos. Aquella confesión que escuchaste en un paseo de otoño por una villa a la intemperie te conmovió intensamente. Nosotras queremos también morir como los humanos, acertó a decir a tu paso un efebo erosionado por el viento y corroído por la salinidad de la costa próxima. Sus facciones se habían desgastado parcialmente, la musculatura se mostraba más débil, los atributos varoniles habían perdido parte de su esencia, alguna de sus extremidades se hallaba disminuida. Sin embargo, aquel adolescente secular que apenas se cubría con los restos de una clámide ennegrecida, mantenía una erecta presencia que no le desproveía de un ápice de su primaria dignidad. ¿No se darán cuenta estas figuras que si quieren morir como los humanos tendrían que vivir como nosotros?, llegaste a pensar mientras circundabas la paulatina pero hermosa decrepitud de un efebo envejecido.



(Fotografía de Boris Smelov)   


viernes, 6 de abril de 2018

Apunte sobre una biografía olvidada











"Hubo fuego en su vida, suponemos, pues fue por él al cabo consumido".

José Ángel Valente, No amanece el cantor.



DICEN que se perdió en París, cuando París era la ciudad idónea para extraviarse. Fue respetado y fue desairado a partes iguales. Conoció a los poetas malditos y a los últimos adoradores de los símbolos. Huyó de los pretenciosos románticos y se dejó cautivar a medias por los realistas. Admiró a los artesanos y despreció a los parásitos. Escupió a los voceros y se indignó con los panfletarios. Ahuyentó a los correveidiles y desacreditó a los chivatos. Denunció a los mercaderes de las ideas y se encaró sin tregua con quienes denominaba las satánicas sotanas. Defendió la independencia y la dignidad de las amorosas y se partió el pecho por que el amor no tuviera más rostro que el libremente elegido. Advirtió contra los urdidores de la miseria y argumentó contra los capitalizadores de la riqueza. Previno sobre el peligro de identificarse con los mitos y se despachó a gusto contra los líderes de la demagogia. Cuestionó premios y medallas del honor y derribó del pedestal a los académicos. Increpó a los diputados colocados y bramó contra los caciques que los aupaban. Se opuso a la guerra franco-prusiana y trató de aportar razón a los communards que se amotinaron. No alardeó de sus vicios y dudó siempre de sus virtudes. Brindó amistad y no se enemistó con nadie aun cuando a él, por envidia o por celos, se la retirasen. Jamás hablaba del amor como conquista pero fue admitido con generosa benevolencia en la congregación de los afectos. Se debatió, en fin, entre lo ideal y lo imposible. Su pista se pierde a finales de mayo de 1871, tras las sangrientas jornadas que tuvieron lugar en la ciudad. Su nombre fue borrado de crónicas y anales de su tiempo.




(Ambrotipo de Jean-Michel de la Bretonne)


jueves, 5 de abril de 2018

Deriva de los tiempos felices





















ASOMA tu memoria al pasado y selecciona. Hay episodios de los que más valiera haberse olvidado. Si los extirpaste de raíz porque dolían has salvado una parte de tu vida. La otra parte no está en tus manos. Los especialistas del daño suelen tomar la delantera a los inocentes. Pero ¿qué es la inocencia? ¿Un estado, una edad o un simulacro? El tiempo de coger los frutos salvajes de los árboles. Las catas prohibidas de unos labios. Las innumerables horas de los juegos. Aún coleccionas tantas sonrisas. En ocasiones, hasta te recreas rememorando la vieja camaradería de juventud. Luego dudas. No queda nadie. Todos estamos muertos, o unos incluso más que otros. Tú eres un muerto que exterminó su pasado y sobrevive en un cuerpo plano. Otros ni siquiera eso. Recordar es abrir los ojos de par en par a un paisaje que pugna por crecer dentro de ti, tal vez sin horizonte alguno. ¿Cómo saber cuándo te asomas en exceso al borde sin calcular el abismo?



(Foto. La mejor juventud al borde de los días infelices)



miércoles, 4 de abril de 2018

Deriva de un sacrificio innecesario















AL llegar hasta el ara me ofreciste tu cuerpo senil. Alzaste la cabeza solicitando ser inmolado. Tus ojos en blanco contenían tanto cansancio. ¿Qué podía hacer yo? ¿Alzar la espada? ¿Por qué iba a sacrificarte? No hay ningún dios que pida la ofrenda de sangre de un viejo. No seré tu verdugo, te dije; si tanto deseas la privación de la vida déjate llevar hasta la consumación. Que sea el Tiempo, con su hoja afilada, quien decida.




(Fotografía de Boris Smelov)


martes, 3 de abril de 2018

Deriva entre Man Ray y Magritte






















MIRAS la luna en su fuga del amanecer. Serena, lenta, difuminada. 
(Nostalgia de la noche, se afianzan los destellos primeros)

La claridad del día: ¿dominio o traición? La sombra cubre tu cuerpo y lo llamas despertar. Pero aquí los hombres, caprichosa deriva de otros comportamientos del caos, nos cegamos con la luz. 

Maestro, ¿es la luna?
No, no es la luna, solo es un brote.

Maestro, ¿esto es lo que se llama claridad?
No, no es claridad, sino la negación de la noche.

Maestro, ¿por lo tanto es la noche?
No es la noche, es nuestra sombra.

Tanto reclamar lo real, maestro, ¿y solo se trata de nuestra sombra?
Así es; la sombra y su dolor.



(Max captó el paso fugaz de la luna a través de la ventana)


lunes, 2 de abril de 2018

Deriva del sosiego
















BUSCAS sosiego y solo te cruzas con su verbosidad; a veces, como una nube, te cubre su sombra pasajera. Vano ejercicio que sortea la fuerza de la voluntad. Aliento más que palabra de persistente búsqueda. Estado de revelación truncado. Tenaz  resistencia de la esfera de las emociones. Mineral o química fonética tan ausentes como desconocidos de la gramática de tu vida. Y, sin embargo, tras la densa espera del paisaje te reclama sin tregua.



(Masha fotografió a su perra al borde del Lago Ladoga, Leningrado)


domingo, 1 de abril de 2018

Deriva de Valente





















José Ángel Valente:

Y todas las cosas para llegar a ser se miran
en el vacío espejo de su nada.
                                                                (Espacio)


Inventárase el reflejo, y al principio nada hubo en él que respondiera a un sentido, ni que fuera merecedor de un nombre, ni se le conociera como hacedor de una materia, ausente aún la narración del cometimiento de los actos. Tal vez las nubes...



(Masha Ivashintsova al asalto de la niebla)


viernes, 30 de marzo de 2018

Deriva de Caín y del otro




LEES una vez más el episodio moral -la mano judaica es más antigua que aquella de la que te empaparon en la infancia, sin olvidar que incluso hay otras prescripciones todavía más anteriores- del crimen de los dos hermanos del Génesis, por ver si encuentras un dato nuevo; un nuevo dato quiere decir una interpretación nueva que tú hagas del crimen. Te gusta leer en las fuentes de cualquier mito, siquiera para ver qué te va sugiriendo a lo largo de tu propio transcurso, aunque bien sabes que son espurias y probablemente poco originales. De la imagen textual no te interesa tanto que hubo violencia entre hermanos como con quién de los dos personajes te identificas. Por supuesto, cualquier confesión te seguiría delatando hoy ante la opinión pública; conviene que no reveles. Un equidistante actual -término en boga- diría que tanto la figura de Abel como la de Caín son alternas, que ambos podemos ser uno u otro, dependiendo de circunstancias a las que nos viéramos abocados. Precisamente la narración moral nació dentro de un contexto cultural e ideológico para indicarnos qué debemos ser, pero tú la interpretas no en el sentido de qué lugar ocuparías llegado el caso, sino en qué méritos y deméritos ha hecho cada personaje anteriormente, hasta llegar a ese estatus definitivo de verdugo o de víctima. No, en el principio no fue el Génesis; fue la bajada de los árboles. La disputa por el territorio cambió de dirección.



(Alberto Durero plasmando con un realismo casi satánico la matanza bíblica)


jueves, 29 de marzo de 2018

Deriva de Masha















TE levantas y aparece una mujer que te mira fijamente. Piensas que te mira para que la devuelvas la mirada; estoy al otro lado de ella, piensas; me tiene cerca, te dice la pulsión; pero la distancia oculta el mecanismo, tan antiguo y vigente como el descubrimiento del azogue, si bien no quieres aceptarlo. Es entonces cuando te das cuenta de que ella se mira a sí misma, posa para sí, se apropia del reflejo para dejar constancia de que un instante cualquiera de un día cualquiera fue como se veía. Su mirada pasa a través de la tuya, es de ida y vuelta, se sabe contemplada pero no se detiene. Esa mujer es testigo, es una idea que te ronda en la cabeza. Mas ¿de quién? ¿Y de qué? Te asusta que la respuesta no condescienda contigo, prefieres no tenerla. Pero no te afliges; en tu optimismo eliges inventarte una realidad a tu capricho. No llegaré jamás a ella, has dicho. Eres demasiado imaginativo, no obstante, como para traspasar el espejo y llegar hasta los muertos.



  
(Masha Ivashintsova retratándose a sí misma)


miércoles, 28 de marzo de 2018

Derivas


















RECURRES al sueño que no sueñas; miras a los lados, por si hay alguien que observa que no sueñas; cuando te crees solo decides soñar, pero el argumento se esconde. Eres demasiado cobarde para soñar un sueño que se te permite elegir; la indecisión te vence y te sumerges en una laguna sin imágenes. Ni sabes ni puedes ni quieres imaginar porque las mensajeras de las imágenes te han abandonado. Y sin palabras no aciertas a tener un sueño ni hablar en su nombre ni mentir luego diciendo que todo se trató de un sueño que no recuerdas. Es el recurso de quien no se atreve a apoderarse del sueño y registrarlo en su curriculo de fantasías.




(Poeta Viktor Krivulin fotografiado por Masha Ivashintsova)


martes, 27 de marzo de 2018

Pensamiento personal autocrítico





Cada vez que emito una opinión concerniente a algún aspecto de la política del país me siento insatisfecho. En parte porque sé que mis conclusiones no están acertadas o al menos no en todos los planos o aristas que ofrece cada cuerpo geométrico de la política. En parte porque mi conocimiento de la geometría política es limitado en cuanto a su lado técnico, y aunque uno va acumulando experiencia de los años vividos resulta insuficiente para interpretar el pasado, enjuiciar el presente y vaticinar el futuro. En parte porque resulta muy difícil estar en una determinada cara de un volumen y pretender que desde ella se sepa cómo son las restantes. La geometría política o, mejor dicho, los poliedros variados que nos ofrece no son tan interpretables como aquella lectura imaginativa que nos exigían en Preu cuando nos hacían coger los poliedros de papel o de madera y cantar sus caras. Y ya entonces me costaba lo mío. Claro que a veces acertaba por puro azar, no por deducción racional. ¿Será eso también lo que me pasa hoy con la política al uso? Yo, al menos, reconozco mis insuficiencias de alumno de esta dificilísima asignatura llamada España, que no sé si alguien es capaz de aprobar. Lo que no puedo entender es que los doctos catedráticos de la política, que presumen de título, sean tan torpes y encima no lo reconozcan.




(Foto: Mercat dels Encants, Glòries. Barcelona)


lunes, 26 de marzo de 2018

¿De qué madera está hecha Emma González?






¿De qué madera está hecha Emma González?









¿No será que el mundo está necesitado de que en lugar de tanto ruido haya muchos más silencios que expresen como el de Emma González?






domingo, 25 de marzo de 2018

Aviso a los navegantes: que acabe el tiempo de los faroleros




















Si después del fracaso de la aventura solo queda el recurso al pataleo  -desencadenar violencia para hacerse notar-  el fracaso será doble. La sensación de impotencia que transmitirán los violentos les incapacitará para cualquier diálogo y misión representativa. La credibilidad será nula. La competencia para gobernar  permanecerá en el alero (ya hasta ahora se ha mostrado inoperativa en Cataluña) Los ciudadanos, de cualquier parte del espectro social y político, no se merecen que se les enganche a la autodestrucción. Que no se narre en el futuro como épica lo que no ha sido sino una farsa. Que no se ignore la corrupción que ha manchado a ciertos oportunistas en diversos estamentos y comunidades, sobre la que tienen que responder judicialmente, y que se quiere obviar hoy envuelta en himnos, grandilocuencias, líderes mediocres y banderas inconsistentes. Ya ha habido demasiada post verdad en este país para que se siga fomentando engaño. Que no se nos haga responsables a todos de la irresponsabilidad agresiva de un sector de iluminados o de la insuficiencia política de otros. Las sociedades caminan en otra dirección que no tiene nada que ver con la de los nostálgicos de un mundo que no tuvieron jamás. Salvo que la pobreza, el atraso, el beaterismo y la intolerancia sean un modelo para ellos. Debe acabar  el tiempo de los farorelos, de allí y de aquí. Y de volver a fomentar Política con mayúsculas. La marcha de la historia y de las sociedades no se para por el antojo cínico de planteamientos enfrentados. No se puede admitir que se engendre desentendimiento social, dolor y riesgos de alcance imprevisible. Conmigo que no cuente ni Dios para el guerracivilismo. 


Leído en el instagram de un colaborador de TV3, un tal Jair Domínguez. No sé si es la frustración de algunos o la incapacidad autocrítica, pero parece que interesa el cuanto peor, mejor. Hipócrita y rabiosa frase que en realidad quiere decir que cuanto peor, siempre será mucho peor. Excluye el razonamiento, el diálogo y la decisión de tolerarse unos y otros  Nadie sale indemne del enfrentamiento.