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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








jueves, 27 de abril de 2017

Bosníaca. La nueva biblioteca




¿No será la historia de la humanidad una reconstrucción permanente sobre sí misma? Eso me preguntaba mientras paseaba por el interior de la nueva biblioteca. Una reconstrucción nunca olvida que detrás hay una pérdida. Aunque, a veces, se haya preferido ignorar el monumento o la ciudad anterior. El pasado está lleno de ejemplos en que el peso de una nueva cultura exigía abolir incluso las ruinas, o bien simplemente ocultarlas. Sé que también hay excepciones en que se han respetado construcciones grandiosas, pero nunca he sabido si por razones de un reconocimiento estético, superior a creencias o hegemonías, o por razones presupuestarias. Me he preguntado y me he sugerido muchas cosas en mi desplazamiento por la nueva Vijécnica. Porque lo interesante de una reflexión sobre una destrucción concreta es que te conduce a pensar en todas las destrucciones concretas de las que has tenido conocimiento. Lo más probable es que gran parte de lo desaparecido en cualquier país nunca haya podido recuperarse. Miramos hacia atrás, hacia las culturas abundantes de las civilizaciones otrora triunfadoras, y que ya no existen, y ¿qué encontramos? En la mayoría de los casos ruinas, residuos del subsuelo, labor de arqueólogos. Hoy día traducimos la descarnada devastación y la penosa ruina por palabras como documento físico o huella del pasado, por aquello de aportar cierta benevolencia al hecho ineluctable que un día fue. Incluso nos consolamos buscando encanto y admiración en lo que se rescata. ¡Nos conformamos con bien poco! Y en unos casos la imaginación y en otros la reconstrucción virtual de los indagadores del tiempo fenecido, nos devuelven imágenes irreales de lo que fue, mejor dicho, de lo que se cree que pudo ser, pues todo se reconstruye idealmente y se sortea la aproximación al origen con una gran dosis de duda. Mientras, en diversas regiones del planeta los conflictos siguen destruyendo vidas y culturas. Lo que pensé al entrar en la biblioteca: nos rehacemos sobre nosotros mismos, crecemos para acabar incluso de mala manera, intentamos trascender con obras para desear inútilmente eternidades. Y una confidencia: allí dentro pensé en todo, menos en los libros. Tal vez una manera de apartar el dolor.




(Fotografía de Inés González)


10 comentarios:

  1. Y eso último que expresas con suerte, que la mayoría ni se entera o en el mejor de los casos le otorga interpretación diferente, incluso opuesta.
    Suele ocurrir en diversos sectores, el de la composición musical p.e.
    Parece que el ver oír y callar se impuso a través del tiempo.

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    1. Solo que en 1992 Occidente oyó y calló no obstante ver y fue una masacre. Por cierto, he leído por ahí que quien ordenó la destrucción de la biblioteca de Sarajevo fue un profesor serbio de Literatura. ¡Toma!

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    2. Ser profe no implica ser maestro. Sería un funcionario con titulo, se me ocurre.

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    3. Y Karadcik, el líder serbobosnio, condenado por el tribunal internacional es psiquiatra.

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  2. Un psiquiatra tiene más papeletas para manipular las emociones, incluso superar la crueldades de sus pacientes. Dispone de medios y encaja en ese perfil.

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    1. Y no te cuento si es un manipulador ultra nazionalista como el personaje citado.

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  3. Psiquiatra y poeta.Ni la cultura inmuniza contra el horror y el desprecio hacia los otros. La cultura no es aval de nada si no va acompañada de sensibilidad y respeto por la vida humana.
    Y lo malo del asunto es que somos circulares, encerrados en un espacio tiempo que repite los mismos errores y venganzas.

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    1. Ser poeta no es garante de nada en materia de representación pública. Supongo que ir de psiquiatras o de ginecólogos o de cirujanos tampoco. Y gracias si al menos han proporcionado una buena labor a los pacientes que han caído en sus manos. Ha habido dictadores que gustaban de hacer poesía o pintar o hasta rodar algún film. Algunos opinan que tras los dictadores lo que hay son artistas frustrados. Supongo que otra personalidad que no ir de artistas, sino tipos frustrados y que encontraron el camino de "realizarse" casi por azar o porque se lo facilitaron coyunturas determinadas. De todos modos no dejemos nunca la barbarie en manos de un tipo o un clan. Suele haber un consenso social amplio para llegar a una guerra, a una invasión, a una persecución en masa. ¿Cómo romper el fatum de esa circularidad, Amaltea?

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  4. Ni el pasado regresa ni las eternidades existen más allá de lo abstracto. Intentar reconstruir a partir de las ruinas sobrevivientes es un vano intento nuestro para aproximarnos a la idea de lo que fue. Profundo pensamiento. Admiro la forma en que escribes. Hasta cada rato.

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    1. Sí, es como dices. Se hacen reconstrucciones con el negocio detrás, y aunque se tengan planos de lo destruido lo que se levanta es aparente pero es nuevo. Las ciudades, templos y monumentos alemanes por ejemplo, tras la SGM.

      Por cierto, ¿sabes que en Moscú quieren desalojar a un millón y medio largo de personas de bloques de viviendas de la etapa Kruschev y trasladarlas a otra parte, para revalorizar la zona donde viven ahora? Huele a especulación inmobiliaria Administración/Constructoras.

      http://internacional.elpais.com/internacional/2017/04/27/actualidad/1493320068_060591.html

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