"...Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto". Claudio Rodríguez





sábado, 21 de abril de 2018

Deriva de la carcajada




















COMPRUEBAS que los mundos en que has vivido  -te dan ganas de decir en que has soñado- se han ido poco a poco emborronando. Como un dibujo a carboncillo para el que te ha faltado el fijador todo se difumina. ¿Cuántos bocetos terminaste y cuántos quedaron en apuntes pasajeros? En bastantes casos ni siquiera triunfa la imagen vívida del recuerdo. Como mucho permanecen ciertas huellas del significado de lo que recuerdas. Pero también ellas se van diluyendo. Una simple carrera ya no es un galope. Un paisaje callejero ya no es un lugar habitado cómodamente. Un corro de amigos cómplices queda en una mirada al entorno y el latigazo del escalofrío porque no está nadie. Una idea o un proyecto mantenido con ilusión devino en una negación total, como si no hubiera existido jamás. ¿Qué decir de gratos coloquios interminables, de situaciones de seducción que nos nublaban, de las algarabías entusiastas que rompían las barreras entre lo aspirado y lo factible? Compruebas tus defensas mermadas y te consuelas. Aún tengo este reducto, resistente y llegado el caso fiero. Pero la carcajada, que piensa por ti, pone tus pies en el suelo. También llega en tu auxilio. La carcajada habla, discurre, se entrega. Ríe mientras sepas, dice. (Aunque realmente piensa: ríe mientras puedas)

 

(Corre que te corre, pequeño, por Willy Ronis)


8 comentarios:

  1. Genial imagen. Lo de la carcajada mas o menos senil resulta el mejor recurso contra "la oxidación". Pero ojo: las carcajadas van de superficiales a profundas pasando por una inmensa gama. Conviene distinguir para evitar con-fundir-se, en espacios y tiempos (es decir siempre entre simios de cualquier orden) donde la confusión rinda cualquier tipo de beneficios. Insisto: genial imagen la del crío con "el pan bajo el brazo".

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    1. La carcajada senil es la prolongación de la infantil y juvenil, yo diría que más consecuente y fiel. Nos seguimos riendo por cualquier cosa, pero las cosas de ahora adquieren otra densidad y saber que la carcajada nos respalda no es moco de pavo. Mi opinión es que las carcajadas son siempre profundas, las simples risas son de circunstancias (se incluye la ayuda del alcohol ingerido) Pero coincido contigo: siempre hay que distinguir y a veces controlar, para que no se interprete lo que no es. Te aseguro que no solo no he perdido mi capacidad de risa sino que la tengo potenciada. ¿Adrenalina, testosterona, otra sustancia no especificada dentro de mí? No sé. Pero me río con descaro incluso, aunque me sancionen a veces.

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  2. Reír, como cuando niños corríamos sin más.

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    1. Era un impulso. Ahora también, tal vez la risa permanece como lo más auténtico en nuestra naturaleza. No podemos evitar que las contradicciones, paradojas y confrontaciones interiores se desahoguen. A veces solo lo hacen como reflejo, pero son reacciones sabias, no contaminadas.

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  3. Ríe mientras puedas, pero ríe... no te olvides ni te prives de hacerlo, con ganas, con muchas ganas.
    De las cosas que lamento no recordar con nitidez (que son muchas) quizás una de las que más añoro es ese cosquilleo de alas de mariposas que sentía en la adolescencia ante la proximidad de alguien "especial" que me lo provocara.
    Un abrazo, que tengas una excelente semana.

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    1. Es verdad, casi hemos olvidado ese cosquilleo, que entonces tenían lugar con frecuencia. Pero a veces, en la edad adulta también se produce solo que con bastante control y ocultación, pero aún de vez en cuando se produce. Palabra de sensible cosquilleante.

      Gracias, Neo, también para ti. Tengo ganas de conocer el discurso que expondrá mañana Sergio Ramírez, el escritor nicaragüense, por la concesión del Premio Cervantes. Suele haber inteligentes discursos y algunos francamente buenos. A Ramírez le conocí hace dos o tres años de manera casual.

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  4. Una sonrisa se puede impostar, una carcajada es una reacción natural. Es alegría sin artificios.
    Me gusta la reflexión. A medida que crecemos reímos menos pero lo hacemos con mayor lucidez, porque aprendemos a escoger con qué con quién queremos reír.

    Un saludo.

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    1. Pues tu matiz no va descaminado, no. Muchas sonrisas son de circunstancias, incluso hay individuos que tiene un gesto especial que les hace aparentar perpetuos sonrientes, y muchas veces se sonríe también incluso no escuchando al interlocutor.

      La cuestión de la risa de la edad avanzada es que se da en dirección exterior y también interior; me río mucho de mis propias confusiones en combate.

      Gracias, Pablo, brindemos hoy por/con un Libro (y mañana y pasado...)

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